Las Navidades tocan a su fin y llega el momento de hacer
balance, algunos habrán conseguido redondear sus resultados anuales con la
notable aportación de consumo del período, otros sin embargo habrán visto
desvanecerse algunas perspectivas, si bien todos revisaremos los resultados del
año a través del prisma de éste último período anual, tan emotivo en lo
personal, como desafiante en los negocios.
Existen algunos sectores –como el industrial, extractivo y
constructor- que en diciembre experimentan un cierto descenso de actividad, lo que
le resta importancia en la misma medida en sus balances anuales,
acomodándose entre los que operan en dichos sectores frases del tipo “…lo que no hayamos conseguido durante el año,
no lo vamos a lograr en diciembre…”, sin embargo, existe una buena porción
de la economía occidental para la que el impulso final del año, condiciona el
grado de éxito con el que se cerrará el período; será de éstos últimos y de su
Supply Chain de los que nos ocuparemos en la presente entrada.
Todos los que tenemos una cierta experiencia trabajando en
la Cadena de Suministro, sabemos que las fluctuaciones en el consumo (curvas
estacionales, inter-mensuales o incluso inter-semanales) suponen un serio desafío
en términos de Planificación; además, el efecto de los festivos –y su
particular dispersión regional/local en España- suponen un gran reto en
términos de Organización y Operaciones, pues en este sentido para nosotros los
“Suministradores”, diciembre supone “la tormenta perfecta”, ya que consigue
reunir serias fluctuaciones de consumo con orígenes estacionales, promocionales
y económicos, junto a un promedio –dependiendo de las CCAA- de 6 festivos y 5
fines de semana, todo ello ¡en un solo mes!.
A partir de este momento, intentaremos hacer una crónica, lo
menos alejada de la realidad posible de los acontecimientos que definen el
desarrollo de la Cadena de Suministro, de una empresa cualquiera que opere en el
mercado de FMCG en el período que nos ocupa y lo haremos de manera secuencial
–Planning to Cash-, para a terminar localizando los hitos sobre los que se
debería destinar el mayor grado de atención o energía, y los convertiremos en
claves para garantizarnos el éxito al final de la campaña. Empezaremos pues con
la Planificación de la Demanda.
Dependiendo de la naturaleza del producto o del mercado, los
plazos variaran, particularidades aparte será común que para comienzos de
noviembre el Plan Operacional anual, haya sufrido gran parte de las
correcciones necesarias, por lo que a la hora de trabajar en el “rolling
forecast” (mid-term) el recurso de corrección “a post” en la evaluación de
riesgos prácticamente no existirá, además para este momento –recordemos comienzo
de noviembre- se habrá acumulado una notable carga de exigencia por parte de la
organización, por lo que se hace imprescindible un alto grado de “comprensibilidad”
en la Previsión, para lo que se recomienda más que nunca la búsqueda y argumentación
de un patrón pasado asimilable, al que se deberán aplicar las correcciones
necesarias, basadas esencialmente en el escenario más reciente –económicas y
estacionales- y sobre todo prestar mucha atención a las derivadas del Plan
promocional, no olvidemos que a menudo se reservan para estas fechas acciones Marketing
muy importantes, a las que se debe dar la cobertura conveniente.
Una vez obtenido el resultado del Cálculo, deberemos dedicar
la energía suficiente a la Evaluación de Riesgos; para cada familia o gama de
productos de recomienda elaborar un esquema de escenarios que nos sitúe en el caso
pésimo (extremo incumplimiento de ambos signos) y el óptimo (máximo
cumplimiento).
Se deberá proyectar en ambos escenarios tanto consecuencias favorables
como desfavorables, es muy importante este aspecto, puesto que en el escenario
óptimo pueden esconderse consecuencias indeseadas –demanda insuficiente, desalineación
en Plan de MKT- que el DP puede detectar de manera temprana y -si la agilidad
de la organización lo permite- permitirá correcciones estratégicas o tácticas,
muy interesantes.
El trabajo en el escenario pésimo –extremo incumplimiento-,
exigirá un grado de abstracción suficiente, y se debería realizar en dos fases,
una en la que se determinen las consecuencias plausibles de infra-prever (roturas de stock, tensión
comercial, pérdida de credibilidad) y otra en la que se proyecte el caso de sobre-prever
(sobre-stock, distorsiones en el esquema productivo, deterioro de Flujo de
Caja, etc.), solo cuando ambos escenarios hayan sido objetivados, es cuando se
deberá tomar la decisión sobre la Previsión de Venta. Se recomienda realizar
una selección de Previsiones, basado en el grado de riesgo que se ha asumido, y
ejercer un estrecho control sobre sus desvíos, se recomienda un “bench-mark” en
el que situarán unos “hitos decisionales”, que dejarán de ser marcadores que
deberían provocar la puesta en marcha de decisiones previamente tomadas.
A continuación siguiendo nuestro recorrido cronológico por
la Cadena de Suministro, nos ocuparemos del Procurement y más concretamente de
las Compras, para lo que les invitamos a visitar la segunda parte de esta
entrada.
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